Encajes Chantilly y Semi-Chantilly

 

 

La artesanía del encaje resulta tan compleja e historiada que es casi imposible determinar cuándo, cómo y por qué este delicado tejido evolucionó hasta formar parte del vestido de novia.

 

Bordado sobre seda, con detalles en hilo de oro para hacerlo más suntuoso, acabado en puntilla, o con motivos que recuerdan a los encajes venecianos originales, las prendas de novia suelen incorporar este finísimo tejido casi como un ornamento, bordado en la espalda, las mangas o incluso a modo de cuerpo entero.

 

 

 

El encaje Chantilly es un encaje que se puede realizar a mano o a máquina, con abundancia de detalles y un patrón generalmente de flores. Una tradición que data del siglo XVII.

 

Aunque se llama encaje de Chantilly, la mayor parte del encaje que lleva este nombre se hizo realidad en Bayeux (Francia) y en Geraardsbergen (Bélgica). 

 

En el siglo XVII la duquesa de Longueville organizó la fabricación de encajes de Chantilly. Se puso de moda durante los reinados de Luís XV y Luís XVI, cuando los fabricantes eran vistos como protegidos de la familia real. Con la Revolución, a las cabezas de Madame du Barry y María Antonieta, siguieron las de las encajeras de Chantilly.

 

 

Napoleón I patrocinó reposiciones de encaje Chantilly, especialmente entre los años 1804 y 1815, concentrando la producción en Normandía, alrededor de la zona de Bayeux.


Catálogo Tejidos Chantilly y Semi-Chantilly